Space Invaders en novela
- Nohemy García Duarte

- hace 4 días
- 3 Min. de lectura

En el año 1980, González y Riquelme eran una niña y un niño, compañeros de un liceo del barrio Avenida Matta, en Santiago de Chile, capital de Chile, que durante muchas horas se divertían con el videojuego Space Invaders —Invasores del espacio—. “Las balas verdes fosforescentes de los cañones terrícolas avanzaban rápidas por la pantalla [del televisor] hasta alcanzar a algún alienígena. Los marcianitos bajaban en bloque, en un cuadrado perfecto, lanzando sus proyectiles, moviendo sus tentáculos de pulpo o calamar, pero el poder de González y Riquelme era tremendo y siempre terminaban explotando.”
Este videojuego emblemático del entretenimiento característico de los años ochenta del siglo XX, y uno de los más influyentes en el florecimiento de esta industria a nivel mundial, es el recurso literario del que se vale la escritora Nona Fernández Silanes (Chile, 1971) para narrar un hecho político que la marcó junto con otras generaciones más: el golpe de Estado encabezado por el general Augusto Pinochet para derrocar al presidente chileno Salvador Allende en el año de 1974.
A partir de los recuerdos y vivencias de la propia Nona Fernández, en Space Invaders (Fondo de Cultura Económica, México, 2ª edición, 2025), la autora recrea una historia protagonizada por un grupo de infantes cuya adolescencia se desarrolla en un ambiente social y político que cambia abruptamente, y cuyas vivencias se narran sin la certeza de saber si son recuerdos reales o sueños que se han ido transformando en recuerdos. “¿Qué ha sido de cada uno? Es una incógnita que poco importa resolver. A la distancia compartimos sueños.”
La estructura de esta novela corta, de poco más de sesenta páginas, se plantea a modo de un videojuego, en donde en vez de capítulos se tienen vidas —tres— y un Game Over —juego terminado— o cierre de la historia. Con un dinamismo semejante al del videojuego Space Invaders, Nona avanza en su relato entremezclando hechos históricos significativos del pinochetismo con circunstancias recreadas de sus personajes, en las que el suspenso predomina como factor clave para motivar al lector a conocer más sobre la trama.
La niña González, que un día llega a la escuela de la mano de su padre, un hombre grande, uniformado, que se quita su gorra para despedirse marcialmente de su hija, es la protagonista central alrededor de quien confluyen las anécdotas de los otros personajes, de cómo y qué recuerdan que se vivió en una época que marcó a la sociedad chilena. Maldonado es la amiga a la que González le escribía cartas todos los días y que se las enviaba por correo como si no se hubieran visto en el salón de clases a diario. Riquelme es el único chico del grupo que estuvo en su casa, y que vio cómo el papá de González se quitó una mano de madera, “como las piernas huecas de los piratas”.
Otro recuerdo o sueño que ronda en las páginas de Space Invaders es el que cuenta Zúñiga, cuando él y Riquelme corren por uno de los pasillos del liceo llevando panfletos en sus bolsillos; de cómo los arrojan hacia la calle sin que nadie los vea. Sin embargo, desde un auto estacionado en la calle un tipo les sonríe, el tío de González, con uno de esos papeles que acaban de tirar. Y así, la memoria se refresca con evocaciones de unos y otros, en los que el videojuego de mata marcianos se confunde con la realidad en la que también se mata, pero no a alienígenas, sino a personas de verdad hasta el Game Over o final del juego.
Nona Fernández Silanes es narradora, guionista y actriz. En las tres actividades ha destacado y ha sido merecedora de múltiples reconocimientos literarios en Chile. En México, en el marco de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara 2011, fue elegida como uno de Los 25 secretos mejor guardados de la literatura latinoamericana. En su país su producción literaria es ampliamente conocida, pero en el resto del mundo su obra ha sido poco divulgada. De ahí la relevancia de que, en el año 2025, el FCE haya incluido a Nona Fernández y a su novela Space Invaders en su colección “25 para el 25” —que en realidad son 27 títulos de igual número de autores—.
Esta colección del FCE, que consta de 2.5 millones de libros impresos, se distribuyen en forma gratuita, entre jóvenes de quince a treinta años de edad de catorce países de América Latina, a través de la misma editorial mexicana y de sus librerías tanto en el país como en sus sedes en el extranjero. De igual manera, se entregan a través de los gobiernos federales y estatales, de agrupaciones sociales y en los consulados de México en Estados Unidos.
@NohemyGarcaDual




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