Un viaje sagrado


Leonora Carrington fue una artista surrealista multifacética que vivió y murió en México. De origen inglés, llegó a nuestro país a principios de los años cuarentas, del siglo pasado, huyendo de la violencia desatada por la Segunda Guerra Mundial en Europa. En su nuevo lugar de residencia encontró la paz y la inspiración que necesitaba para desarrollar su vocación de artista plástica que la mantuvo activa a lo largo de sus noventa años de vida.
Una muestra representativa de su obra, tanto por la variedad de materiales, técnicas y temáticas abordadas se encuentra en exhibición —con mucho éxito de asistencia— en el Centro Vlady, de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México, en el corazón del barrio histórico de Mixcoac, muy cerca del metro Patriotismo.
La exposición se titula Un viaje sagrado y se compone de alrededor de 140 piezas que dan cuenta de la vida de Leonora Carrington desde su infancia, su adolescencia y juventud, así como sus años de convivencia con intelectuales y artistas promotores del surrealismo, hasta su llegada a México y su encuentro con escritores mexicanos con intereses afines a esta corriente estética.

Un viaje sagrado resulta una novedosa y hasta sorprendente muestra de la variedad de expresiones creativas que Leonora Carrington exploró en su quehacer cotidiano, por lo que el público asistente puede apreciar pinturas realizadas con técnicas variadas, esculturas de formatos diversos, objetos de joyería fina y diseños propios de la artista, así como manuscritos y textos en prosa escritos por Leonora y publicados en varios idiomas.
Entre las esculturas que destacan por su tamaño y creatividad se encuentran Mother is always right (La madre siempre tiene la razón), fechada en 2010, que representa una barca con forma de cocodrilo hembra que en su espalda transporta a sus cuatro hijos. También llama la atención la escultura en bronce a la cera perdida titulada La inventora del atole (2010), que recrea una figura femenina de enorme tamaño, ataviada con una túnica blanca, que en las manos sostiene una jícara redonda. En ambas obras se pueden identificar algunos de los rasgos más característicos del estilo artístico de Leonora Carrington: el antropomorfismo y la forma triangular de la cara de la figura humana.
Entre las pinturas expuestas sobresale The latest portrait of Mrs. Partridge (El retrato más reciente de la señora Partridge), s.f., litografía trabajada con colores rojos y naranjas brillantes que contrastan con los verdes oscuros y el cielo borrascoso que la autora delinea de fondo. En esta obra, la figura femenina se entrelaza con la de un ave gigante que “mágicamente” se funde en el ropaje para dar lugar a una sola imagen, en este caso, una mujer-ave.
Las pequeñas obras de joyería exhibidas, con figuras antropomorfas y piedras preciosas incrustadas, son ejemplo de la destreza alcanzada por Carrington en el manejo del arte escultórico en miniatura, además de sus más conocidas piezas de gran volumen, como las expuestas en esta misma muestra; o la titulada Cocodrilo, que la autora —nacionalizada mexicana— donó al pueblo de México en el año 2000. Cinco años después, Leonora fue reconocida con el Premio Nacional de Ciencias y Artes en el área de Bellas Artes.

En otras de las salas del Centro Vlady, se pueden apreciar portadas y textos de algunos de los libros de cuentos y novelas escritos por Leonora en sus más de noventa años de vida, y que cuentan con ediciones en países europeos y asiáticos. Uno de los textos más traducidos, y que forma parte de los objetos exhibidos en Un viaje sagrado es The Hearing Trumpet (La trompeta acústica. 1976).
El Centro Vlady se aloja en una casona de principios del siglo XX catalogada como parte del patrimonio arquitectónico de la Ciudad de México. Lleva este nombre en honor al pintor de origen ruso Vladimir Kibalchich Russakov, que en vida conoció a Leonora Carrington, quien le enseñó técnicas cromáticas para resaltar tonalidades




