Dios es redondo
- Nohemy García Duarte

- hace 3 días
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La Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey serán sede del Mundial de fútbol 2026. A escasos dos meses de la inauguración de este evento en el que será tres veces mundialista el Estadio Azteca, en la capital del país, el fervor por este deporte se vive en diversos ámbitos de la vida pública nacional. En este contexto, los campos de la cultura y de la literatura no son ajenos, y, por ello, diversas casas editoriales reeditan y publicitan sus novedades en la materia. Es el caso del libro Dios es redondo, del mexicano Juan Villoro, cuya edición original data de 2006, pero que a la fecha cuenta con diversas ediciones, la más reciente es del año en curso.
Para los interesados en la buena literatura, Dios es redondo resulta un texto muy recomendable que ofrece una visión emotiva del fútbol desde la perspectiva de un escritor cuya pluma es de gran calidad y, al mismo tiempo, es un eterno seguidor de este juego del balompié. La originalidad del texto consiste en que Juan Villoro, en su calidad de “aficionado mexicano”, procuró realizar un ejercicio reflexivo a partir de las emociones que este deporte despierta en las multitudes de todo el orbe.
En Dios es redondo, Villoro nos introduce en el mundo futbolero desde el índice, cuyos apartados y capitulados tienen títulos propios de esa disciplina física. Por ejemplo, la Introducción se presenta con los nombres de Calentamiento y Silbatazo inicial. En el desarrollo del contenido central se abordan las “formas de la pasión”, “esa cosa mental” y “los goles y el tiempo” que se generan a partir del juego del balón.
También refiere el lado negativo que la pasión futbolera genera en el público, así como el uso mercantilista que muchas veces prevalece entre los administradores de esta actividad económica. Como dice el autor, “el fútbol le gusta a demasiada gente para no ser aprovechado de mil formas distintas.” En este sentido, todo puede pasar y, sin embargo, reconoce Villoro, el interés económico de los grandes consorcios siempre se impone al sentimiento de los aficionados y al apego deportivo de la disciplina. “Aunque todo falle y vaya cada vez peor, al final siempre gana la televisión.”

Como buen aficionado, Villoro sabe de la relevancia que en el ámbito futbolero de Europa y América Latina tuvo el ídolo argentino Diego Armando Maradona, a quien le dedica un capítulo entero para explorar su vida, muerte y resurrección. Además, los mexicanos establecimos un vínculo particular con este futbolista, ya que fue en un estadio de nuestro país, en 1986, en donde Diego hizo su emblemático gol, con la “mano de Dios”, que le dio el triunfo a Argentina sobre Inglaterra, y el pase de la nación sudamericana a la siguiente fase del mundial. Este gol también simbolizó la revancha de los argentinos ante la invasión de los ingleses a su territorio en la histórica guerra de Las Malvinas en 1982.
Otro elemento que hace interesante la lectura de Dios es redondo es que el texto no está destinado a un público conocedor o especialista en fútbol —aunque igualmente le resulte atractivo—, sino que está escrito con un propósito de divulgación y de interés general. Al mismo tiempo, el autor procura hacer una reflexión más o menos sociológica de las pasiones, los vicios y las virtudes que genera uno de los deportes más representativos de la cultura popular: el llamado “juego del hombre”, según el cronista mexicano Ángel Fernández.
“No podemos ser ajenos a un fenómeno como el fútbol, porque saber y ver cómo se divierten las sociedades es una manera de conocerlas. La FIFA tiene más agremiados que la ONU. El fútbol es un espejo acrecentado de nuestra sociedad. Lo que ocurre en la cancha no necesariamente depende de lo que hacen los jugadores. Es decir, ocurren goles, jugadas, paradones, pero también muchas veces cristalizan rivalidades sociales, xenofobias, discriminaciones, machismos, manipulaciones políticas y económicas, muchas cosas que no tienen que ver con lo que deciden los jugadores con los pies.”
Hijo de padre catalán emigrado a México por la Guerra Civil Española, y de madre mexicana, Juan Villoro Ruiz (Ciudad de México, 1956) es un destacado intelectual mexicano con una abundante producción literaria, periodística y de orden creativo en general, que abarca diversas disciplinas humanísticas y de ciencias sociales. En 1999 obtuvo el “Premio Xavier Villaurrutia 1999” por su obra La casa pierde. Asimismo, ha recibido otros reconocimientos y condecoraciones literarias nacionales e internacionales. Es miembro de El Colegio Nacional desde el año de 2013.
Otros textos de Villoro sobre el tema son Balón dividido (2014) y su más reciente publicación Los héroes numerados (2026).
@NohemyGarcaDual




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