Un hijo propio, ficción y documental


Maité Alberdi es una cineasta chilena que con su trabajo cinematográfico ha logrado reconceptualizar el género documental contemporáneo. Con un poco más de dos décadas de experiencia profesional, siete largometrajes dirigidos —entre ellos El agente topo (2020), uno de los más conocidos y premiados—, ahora vuelve a sorprender al público cinéfilo y a los críticos especializados con su más reciente filme: Un hijo propio (2026).
Se trata de la primera producción que Alberdi realiza fuera de su país, no obstante, la temática abordada en Un hijo propio responde a los intereses y problemáticas más representativas de las sociedades latinoamericanas. Los temas de la maternidad, la reproducción humana, los roles sociales esperados y en ocasiones hasta exigidos para las mujeres casadas, son expuestos en este largometraje con una perspectiva psico-social a partir de un hecho real.
En 2009, en la Ciudad de México, una mujer robó a un recién nacido de un hospital público. El delito se volvió mediático cuando, una vez recuperado el bebé sano y salvo, se divulgó que la ladrona era una mujer joven, casada, que después de varios abortos involuntarios, fingió estar embarazada y cuando se supone que está a punto de dar a luz decide robarse un recién nacido que intenta hacer pasar como hijo propio.
Esta historia sacada de la nota roja es llevada a las pantallas cinematográficas por la cineasta Maite Alberdi, con tal profesionalismo y sensibilidad que la convierte en un relato que cuestiona los roles sociales históricamente establecidos para las mujeres, y que hoy en día se siguen reproduciendo con enormes desventajas para el género femenino.
Desde el punto de vista cinematográfico, Un hijo propio es un documental interesante y novedoso, pero también una ficción y un melodrama, puesto que, para contextualizar el hecho real, la directora opta por introducir una primera parte en la que se recrean los años previos al robo infantil, con la idea de que los espectadores tengamos más elementos para comprender el proceder y las acciones de la protagonista real.

¿Por qué alguien sintió la necesidad de fingir un embarazo? Se pregunta Maite Alberdi, y ¿cómo fue posible que el entorno familiar, social y hasta médico, de esta mujer creyeran que estaba embarazada? Son algunas de las preguntas que se intentan responder en este filme de 96 minutos de duración, producido y difundido por la plataforma Netflix.
Otro rasgo relevante de Un hijo propio es que su directora permite que el público atisbe un poco detrás de cámaras, puesto que hay escenas en las que podemos observar cómo los personajes reales de la historia —Eleonor Alejandra Marín, la mujer que en 2009 robó un bebé, y su esposo Ricardo— están viendo su propia historia recreada por actores profesionales. Incluso se aprecia en la pantalla a la misma Maite Alberdi en diálogo con sus actores y con sus entrevistados representados en la película.
Un hijo propio resulta ser un documental dividido en dos grandes secciones, una primera parte de ficción, en la que, como hemos señalado, se recrea el pasado de los personajes reales; y la segunda, en la que se da cuenta del hecho delictivo, se ofrecen testimonios diversos de la vida de Eleonor Alejandra en la cárcel, de la jueza que llevó el caso, de la psicóloga forense que en su momento la evaluó, e incluso de la madre del bebé sustraído. Finalmente, se da cuenta de la vida de Eleonor en los tiempos actuales, cuando después de purgar su condena sale libre y busca rehacer su vida.

Me parece que Un hijo propio constata la madurez profesional alcanzada por la cineasta Maite Alberdi en el manejo del género documental, y el interés creativo de la directora por explorar nuevas formas de realización cinematográfica como parte del mismo género, pero sin perder el hilo conductor de su estilo de hacer cine. En sus propias palabras: “filmar es investigar y observar”, y por ello, “las investigaciones son narrativas y prácticas para filmar”.
Un hijo propio se ha presentado en diferentes festivales de cine internacional, así como en la más reciente edición del Festival Internacional de Cine de Guadalajara, en la que Maite Alberti estuvo presente y ofreció una clase magistral titulada “filmar es observar”. Este documental y algunos más de la también guionista, directora de fotografía, sonidista, montajista, directora audiovisual, productora y crítica de cine chilena ya se exhiben en la plataforma Netflix. Con gusto recomiendo que la vean, pues es un documental realizado con maestría que aborda un tópico actual con apertura, además de ser ameno y muy humano.
@NohemyGarcaDual




