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La Colección Gelman-Santander en México

  • Foto del escritor: Nohemy García Duarte
    Nohemy García Duarte
  • hace 1 día
  • 4 Min. de lectura

El Museo de Arte Moderno de la Ciudad de México, ubicado en el corazón de Chapultepec, se engalana con la reciente apertura de una magnífica exposición plástica integrada por 68 obras que muestran la calidad estética y la variedad de estilos de un selecto grupo de pintor@s y fotógraf@s mexican@s de gran reconocimiento internacional, entre los que se encuentran Diego Rivera, José Clemente Orozco, Rufino Tamayo, María Izquierdo, Frida Kahlo y Francisco Toledo.


Se trata de una exposición que ofrece unas de las piezas más representativas de la colección —en su vertiente de arte mexicano—, formada por la pareja Natasha Zahalka y Jacques Gelman durante más de cuarenta años, desde su llegada a México, en la década de los cuarenta del siglo XX. Durante ese tiempo, este matrimonio arraigado en el país formó una de las colecciones privadas consideradas como de las más importantes del siglo pasado en cuanto al arte plástico mexicano.


La exposición titulada Relatos modernos. Obras emblemáticas de la Colección Gelman-Santander, exhibe 28 pinturas declaradas como monumento artístico del país, lo que representa poco más de la tercera parte de la obra en su conjunto. De igual manera, llama la atención que esta colección posea la mayor cantidad de autorretratos de Frida Kahlo, solamente superada por el acervo de Dolores Olmedo.


La lógica de exhibición que nos proponen los curadores de la muestra, a cargo del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA) y de la propia Colección Gelman-Santander, es la de recorrer la exposición en función de cuatro núcleos temáticos. Éstos dan cuenta del origen de una escuela estética nacionalista enfocada en plasmar una identidad del ser mexicano post-revolucionario. La iconografía en formación se enfoca en la figura humana (artistas y retratos); la naturaleza y su representación paisajística; la creación de una nación (un proyecto cultural que va de la revolución al canon); y la inclusión de la modernidad, el montaje y la experimentación en la realidad artística de la época.



La pluralidad de miradas está dada con la representación de una variedad de pintores mexicanos ya consagrados, y con la exhibición de obras plásticas representativas de sus estilos y valor estético. Es el caso de tres hermosos óleos de Diego Rivera: Vendedora de alcatraces; Modesta y Girasoles. Además, también está en exhibición un monumental retrato que Rivera realizó de Natasha Gelman en 1943, y a partir del cual el matrimonio Gelman inició su valiosa colección de arte mexicano.


Entre la decena de obras exhibidas de Frida Kahlo destacan sus autorretratos El abrazo de amor de El Universo, la Tierra (México), Diego, Yo y el Sr. Xólotl (1949), que en su composición incorpora elementos de la cultura mesoamericana, su admiración por Diego Rivera y la visión que de ella misma recrea en la mayoría de sus cuadros con variaciones iconográficas. También podemos apreciar el Autorretrato con trenza (1941), en el que su cabello trenzado resulta la atracción principal; pero aún más llamativo es el cuadro Autorretrato con monos (1943), en la Frida está rodeada de changuitos de mirada pícara, pelaje negro y largas colas que se le enredan en sus brazos a modo de listones. O también el famoso Autorretrato con collar (1933), en el que la pintora luce un llamativo collar de jade con el que reivindica el arte de los pueblos originarios de Mesoamérica.


La sección de autorretratos deja adivinar una de las inclinaciones favoritas de la pareja Gelman, pues en esta exposición podemos apreciar creaciones de Orozco, e incluso Francisco Toledo y su óleo Autorretrato con sombrero (1987), además de la acuarela sobre papel titulada Perro con escoba (1972).

Una relación amistosa y de negocios que se estableció entre los esposos Gelman con el cine mexicano en su época dorada —los años cuarentas y cincuentas del siglo pasado— se evidencia con las pinturas y fotografías en las que aparece el actor Mario Moreno “Cantinflas”, con quien Jacques Gelman formó una sociedad que los llevó a producir muchas de las películas estelarizadas por el comediante mexicano.


Otra sección interesante de Relatos modernos. Obras emblemáticas de la Colección Gelman-Santander, es la de fotografías en blanco y negro de artistas nacionales de larga trayectoria, como Manuel Álvarez Bravo, Graciela Iturbide y Héctor García, entre otros.


Jacques Gelman nació en San Petesburgo, Rusia, en 1909, en el seno de una familia adinerada de origen judío. Estudió cine en Berlín, Alemania y trabajó en París, Francia, en una compañía distribuidora de películas. Huyendo de la 2ª Guerra Mundial llega a México en los años cuarenta y se establece como productor de cine. Aquí conoce a la que sería su esposa, Natasha Zabalka, de origen checo, y juntos se convierten en coleccionistas de arte, tanto de las corrientes vanguardistas internacionales como mecenas de los pintores mexicanos en formación de esa época. Actualmente la Colección Gelman es propiedad de la familia mexicana Zambrano, y lleva el nombre de Colección Gelman Santander, luego de un acuerdo firmado con el banco español de ese nombre.


La exposición Relatos modernos. Obras emblemáticas de la Colección Gelman-Santander estará abierta al público mexicano hasta el domingo 17 de mayo de este año, para después viajar al país ibérico, donde se expondrá como parte de los actos de inauguración del Faro Cultural Santander, para después seguir su recorrido itinerante por importantes museos de todo el mundo. En estas circunstancias, no hay que perder la oportunidad de disfrutar esta muestra de obras de arte, pues seguramente transcurrirá mucho tiempo antes de que las volvamos a ver en tierras mexicanas.


@NohemyGarcaDual

 
 
 
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