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La otra historia de los Estados Unidos

Foto del escritor: Nohemy García Duarte
Nohemy García Duarte
hace 7 horas
4 min de lectura

En estas fechas de fiestas patrias para los mexicanos y, al mismo tiempo, de mucha convulsión internacional e incertidumbre por la política intervencionista del gobierno estadounidense actual, me parece pertinente referirnos al historiador social y activista Howard Zinn (1922-2010), quien se destacó por su lucha en favor de los derechos civiles de los grupos más vulnerables de la sociedad, fuese ésta la de su propio país, los Estados Unidos, o fuera la de naciones vecinas como México y el resto de América Latina.


El texto más relevante de la extensa obra de Zinn, y por el que es recordado en diversos ámbitos de la esfera pública internacional se llama La otra historia de los Estados Unidos, cuyo título original es A People’s History of the United States: 1492 to Present. Publicado en 1980 por primera vez, en español ha tenido varias ediciones, una de ellas la del Instituto Cubano del Libro en 2004. Hoy en día se vuelve a hablar de esta obra en el espacio público debido a la edición, en agosto de 2026, de una nueva biografía de quien es llamado “El historiador del pueblo”.


Para los mexicanos resulta interesante leer su obra cumbre, La otra historia de los Estados Unidos, porque en ella se habla de un periodo histórico de nuestro país desde una perspectiva semejante a la nuestra, los años de 1845 a 1848, tiempo en el que México perdió la mitad de su territorio luego de la invasión de los Estados Unidos al territorio nacional. Según refiere Howard Zinn, al citar los escritos del coronel Ethan Allen Hitchcock, quien estuvo en el lugar de los hechos como soldado graduado de la Academia Militar de los Estados Unidos, y quien en su diario escribió respecto a esta acción: “He mantenido desde el principio que los Estados Unidos son los agresores (…) No tenemos el más mínimo derecho de estar aquí (…) Parece que el gobierno envió un pequeño destacamento para provocar la guerra, para tener pretexto para tomar California y todo el territorio que se le antoje.”


Zinn cita también las palabras de Abraham Lincoln, uno de los llamados Padres Fundadores de los Estados Unidos, quien ante la Cámara de Representantes de ese país, reprueba las acciones militares de su gobierno para apoderarse de California, como puerta de entrada a la invasión de México y la apropiación de la mitad de nuestro territorio. El 27 de julio de 1848, el entonces congresista federal por Illinois afirmaba ante otros legisladores: “El hecho de enviar un ejército a un pacífico poblado mexicano, ahuyentando a sus moradores, exponiendo sus cultivos y demás propiedades puede que a usted le parezca un comportamiento perfectamente amistoso y pacífico, libre de provocación; pero a nosotros no nos lo parece.”


Las referencias historiográficas de Howard Zinn también hablan de cómo la marina estadounidense bombardeó Veracruz causando la muerte indiscriminada de civiles; y señala que en dos días el ejército de los Estados Unidos lanzó mil 300 obuses sobre este puerto. Finalmente, da cuenta de que las tropas angloamericanas avanzaron hacia la Ciudad de México, tomaron el Castillo de Chapultepec y entraron a la ciudad luego de la rendición total de los mexicanos. Era el mes de septiembre de 1847.


La visión que Zinn ofrece de hechos históricos como la invasión de los Estados Unidos a nuestro país, que culminó con la expansión de ese país a costa de la pérdida de la mitad del territorio mexicano, no es la de los vencedores, sino la de los vencidos. En su análisis, el “historiador del pueblo” da voz a los movimientos de resistencia y a los grupos sociales que defienden sus derechos y formas de vida justos.


Por ello, los protagonistas de La otra historia de los Estados Unidos son el pueblo de México defendiéndose de los invasores; las luchas de los indios americanos; las revueltas de los negros en territorio estadounidense; la de los trabajadores que pugnan por mejores salarios y condiciones de vida.


Como dijo el propio Howard Zinn, “no me dediqué a la historia porque quisiera ser historiador, erudito ni académico. […] Empecé a estudiar historia porque a los dieciocho años ya era militante. Trabajaba en un astillero, estaba organizando a los trabajadores jóvenes. […] Así que era un joven con conciencia política que trabajaba en un astillero.” De ahí también que Zinn siempre haya confiado en la acción de la gente como poder de cambio. “Tengo mucha fe en la gente común y corriente, por más que la prensa y los politiqueros les embrollen la cabeza. Por eso creo que si seguimos machacando la verdad, para mí no hay nada más revolucionario que decir la verdad, si no nos cansamos de decir la verdad, ésta se abrirá paso y la gente responderá”.


A los 27 años de edad, Howard Zinn inició sus estudios de historiador en la Universidad de Nueva York. A los cuarenta inició su carrera docente en la Universidad de Boston, Massachusetts, Estados Unidos, en el área de ciencias políticas. Publicó una veintena de libros con la idea de visibilizar los puntos de vista y comprender las motivaciones de los movimientos de resistencia de los grupos sociales no hegemónicos, de ahí el título de su libro más conocido, La otra historia de los Estados Unidos, del cual se han vendido más de cuatro millones de ejemplares hasta nuestros días.


Howard Zinn es valorado como uno de los pensadores sociales más importantes del siglo XX de los Estados Unidos. Para los interesados en conocer su texto La otra historia de los Estados Unidos, ya existe una versión en español, en formato PDF, disponible en Internet. Su lectura resulta amena, y se agradece la seriedad y variedad de las fuentes consultadas, además de la perspectiva desde la que se cuenta la historia, pues concibe, como dice Alfredo Prieto, autor del prólogo de esta obra en su edición cubana aquí reseñada, “Zinn concibe la escritura como un acto de toma de posición” en contra del poder y a favor de la justicia social.


En este mes patrio, para los mexicanos, la lectura de este texto se vuelve oportuna y nos recuerda la necesidad de mantener vivo un discurso de soberanía e independencia nacional ante los embates de países con larga tradición intervencionista como los Estados Unidos.


@NohemyGarcaDual

 
 
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