top of page
banner 2026 1.jpg
banner 2026 2.jpg

La sirena y el jubilado

  • Foto del escritor: Nohemy García Duarte
    Nohemy García Duarte
  • hace 11 horas
  • 3 min de lectura

A Carmen Larrañaga le dicen “la sirena” porque canta bien y bonito; pero ella lo que quiere hacer con su vida es ser diputada federal y representar los intereses de las mujeres en el Congreso para que existan leyes que las protejan y castiguen a quienes las agreden impunemente. En tanto, Néstor del Valle es un viejo “jubilado” que en el pasado trabajó como personal de seguridad de un museo. Ambos personajes son los protagonistas de la novela La sirena y el jubilado (2026, México, editorial Alfaguara), la más reciente publicación del escritor mexicano Élmer Mendoza.


En esta historia el autor pone de relieve la necesidad de reivindicar los derechos políticos de las mujeres en el México de hoy, pero sobre todo en entidades históricamente afectadas por el narcotráfico, como es el caso de Sinaloa, donde la violencia y la inseguridad son dos de los mayores problemas a los que se enfrenta la ciudadanía en general y las mujeres en particular.


La sirena y el jubilado es una novela entretenida y sencilla que permite que su lectura avance con fluidez, en la que el escritor da vida a una importante variedad de personajes femeninos que forman parte de una trama de acción. Así, tenemos representadas a madres de familia, académicas, profesionistas, curanderas tradicionales, amantes exuberantes y abuelas, todas ellas conviviendo en un mismo espacio en el que la inseguridad se hace evidente de manera cotidiana, y en donde las mujeres son las más vulnerables.


En contraparte, los protagonistas masculinos caracterizados por Élmer Mendoza en La sirena y el jubilado representan a políticos corruptos, narcotraficantes, candidatos a puestos de elección popular impuestos e impopulares. También a profesores universitarios, profesionistas, policías y guardaespaldas que, si bien comparten la misma realidad social de violencia y corrupción política, su papel ante esta situación no necesariamente es el mismo. Mientras unos contribuyen a que las cosas sigan igual, otros se esfuerzan para que cambien y haya un futuro más amable para tod@s.


En esta novela policiaca Élmer Mendoza se mantiene fiel al estilo literario que le ha dado reconocimiento internacional como uno de los mejores autores mexicanos dentro de dicho género. La diferencia con sus obras anteriores quizás sea su marcada crítica a los partidos políticos y al Estado mexicano, así como su interés por visibilizar la lucha de las mujeres por más igualdad social y política.


Desde hace un tiempo, Élmer Mendoza radica en Culiacán, Sinaloa, por ello ha vivido de cerca el incremento del clima de violencia e inseguridad que ha privado en la región entre las fuerzas de seguridad del Estado y el Cártel de Sinaloa a partir de la captura de Ovidio Guzmán López, uno de los hijos de el “Chapo” Guzmán, líder de ese grupo delictivo. Al respecto ha declarado a los medios: “me impactó el Culiacanazo, pero me impactó más cuando salí a recorrer las zonas heridas y lastimadas [y] la gente me decía: Élmer, tienes que escribir sobre esto. Eso me cimbró. Ese suceso ha contribuido en mi concepción de la realidad política de mi país porque tiene qué ver con el sufrimiento y la indefensión de la sociedad civil.”


La trayectoria literaria de Élmer Mendoza data de 1978, cuando a los 29 años de edad publicó una recopilación de cuentos titulada Mucho que reconocer. Más de una década después, en 1999, fue cuando salió a la luz su primera novela, Un asesino solitario. A la fecha sus obras editadas son alrededor de una veintena entre cuentos y novelas, algunas de ellas traducidas a otros idiomas. El reconocimiento internacional lo alcanzó en el 2007, cuando obtuvo el Premio Tusquets por su relato Balas de plata, en el que por primera vez da vida a su icónico personaje, el detective Edgar Mendieta.


Como profesor de la Universidad Autónoma de Sinaloa, Élmer Mendoza se ha convertido en un activo promotor de actividades literarias y culturales afines, además de un “entusiasta formador de novelistas”. Finalmente, es importante resaltar que desde 2012 es miembro de la Academia Mexicana de la Lengua. Me parece que un escritor con estas credenciales vale la pena leerlo, y su novela La sirena y el jubilado es una opción cautivadora.


@NohemyGarcaDual

 
 
bottom of page