La verdad sobre el caso Harry Quebert
- Nohemy García Duarte

- hace 1 hora
- 3 min de lectura

La enfermedad más temida por los escritores es “la crisis de la página en blanco”. No siempre se manifiesta de la misma forma. En el caso de Marcus Goldman, joven escritor y personaje central de la novela La verdad sobre el caso Harry Quebert —2012, primera edición en francés, y 2025, quinta reimpresión en español bajo el sello del grupo editorial Penguin Random House—, este malestar se fue instalando lentamente.
En palabras del narrador protagónico de esta historia, “la crisis de la página en blanco” se manifestó como un proceso con síntomas diferentes, a medida que el trastorno psicológico avanzaba. En su caso, Marcus Goldman pudo identificar tres etapas. “La primera, la fama y el ascenso fulgurante de mi primera novela (…) Después de un tiempo me puse a trabajar en mi segundo libro, pero nada me parecía valioso… Entraba en la segunda fase de mi enfermedad… La tercera fase comenzó (…) cuando la vida no sólo se burlaba de mí, sino que, encima, me estaba sustituyendo.”
Con este planteamiento general, el escritor suizo Joël Dicker (Ginebra, 1985) nos ofrece La verdad sobre el caso Harry Quebert, su segunda novela, la cual se ha convertido en un bestseller mundial, con más de veinte millones de ejemplares vendidos con más de cuarenta traducciones en igual cantidad de idiomas. Este libro también ha sido reconocido con el Gran Premio de Novela de la Academia Francesa en 2012, y en 2018, igualmente en el país galo, fue llevada a la televisión bajo el formato de miniserie, con la participación de Dicker como integrante del grupo de guionistas.

La verdad sobre el caso Harry Quebert es un ejemplar de más de 600 páginas en el que se identifica una veintena de personajes, quienes a medida que avanza la historia van apareciendo y le dan densidad a la narración. Se trata de una novela de suspenso y policiaca —o también llamada del género negro— centrada en descubrir un asesinato: el de la joven Nora Kellergan, en un pequeño condado de Estados Unidos llamado Aurora.
El éxito editorial de este libro obedece a la buena pluma de Joël Dicker, quien logra imprimirle un ritmo ágil y ameno a la narración, al combinar elementos de misterio, intriga y drama psicológico. La trama se desarrolla en torno a una investigación criminal realizada por un joven escritor —el álter ego o segunda personalidad del autor en esta historia—, en la que revive un asesinato no resuelto en su tiempo para que, años después, tome notoriedad de manera inesperada. Es decir, el autor combina tres tiempos narrativos (1975, 1998 y 2008) en una secuencia que del presente viaja al pasado en dos momentos históricos clave para desenmarañar un embrollo que pocos quieren resolver —y que, incluso, ya estaba olvidado—, pero que para el joven Marcus Goldman resulta crucial.
Otro elemento que hace que el público lector se interese en La verdad sobre el caso Harry Quebert, cuyo título deja adivinar la naturaleza de la historia, es la serie de recomendaciones que el autor introduce para quien desee convertirse en un verdadero escritor, al tiempo que se desarrolla la investigación criminal del relato. El inculpado, Harry Quebert, pretende formar a su querido discípulo Marcus Goldman en el difícil arte de ser escritor: “Me gustaría enseñarle a escribir, Marcus, no para que sepa escribir, sino para convertirle en escritor. Porque no todo mundo es escritor, aunque todo mundo sabe escribir.”
En esta lógica, los capítulos del libro dan cuenta del desarrollo dramático de la historia, de la misma forma en que desglosa, paso a paso, las virtudes que deben cultivar los aspirantes a escritores, en analogía con la formación de un boxeador. “Los escritores deben ser disciplinados, exactamente igual que en los entrenamientos de boxeo. Hay horarios que respetar, ejercicios que repetir, conservar el ritmo, ser tenaz y respetar un orden impecable en sus asuntos: éstos son los tres cancerberos que le protegerán del peor enemigo de los escritores: el plazo, esto es, producir en un lapso de tiempo fijado por otro.”
La lectura de La verdad sobre el caso Harry Quebert nos descubre el grado de madurez alcanzado por su autor, Joël Dicker, para crear narraciones de suspenso, pero también nos dice mucho de las aficiones del propio escritor, como su interés por el boxeo, las artes marciales y deportes de ese estilo. Asimismo, su admiración por los escritores del género policíaco y de novela negra. En este sentido, en diversas ocasiones el escritor suizo ha declarado a los medios que “el misterio es importante para atraer la atención del lector y meterles en la historia, pero no es artificial, es más una manera de hacer que la gente se acerque a tu historia”. Me parece que ese propósito se ha alcanzado notablemente en la novela en cuestión. Un texto realmente recomendable.
@NohemyGarcaDual




