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iAztlÁn, túnel del tiempo

  • Foto del escritor: Nohemy García Duarte
    Nohemy García Duarte
  • hace 2 días
  • 3 min de lectura

En el museo de Bellas Artes de la Ciudad de México se presenta, por primera vez, una exposición de arte chicano actual conformada por más de 70 obras de 33 artistas y colectivos principalmente de origen mexicano-estadounidenses. La muestra se titula AztlÁn, túnel del tiempo y constituye un hecho innovador en el ámbito museográfico nacional, tanto por la calidad de las obras como por el marco informativo en que éstas se exhiben, que es de un marcado tono político e histórico.


El montaje de la exposición corrió a cargo de un equipo de especialistas conformado por el cineasta e investigador Rubén Ortiz, el escritor Jesse Lerner y el curador asociado Joshua Sánchez. Asimismo, se contó con la asesoría de Rita González, curadora y jefa del departamento de Arte Contemporáneo del Museo de la Ciudad de Los Ángeles, en Estados Unidos. Finalmente, el área de investigación educativa del Museo Nacional de Bellas Artes participó con un proyecto que hizo posible la inclusión de cinco audios que acompañan a igual número de obras pictóricas. El objetivo de esta iniciativa fue “ampliar la experiencia [estética] al desplazar la habitual predominancia de la imagen para apostar por la escucha.”


AztlÁn, túnel del tiempo logra despertar el interés del público por las temáticas abordadas en las obras expuestas, la inusual combinación de motivos, técnicas y materiales a las que los autores recurren para la creación de sus lienzos en papel o trapo, en esténcil de plástico o en collages de lápiz de color. O las gigantescas piezas tridimensionales hechas con adobe —mezcla de tierra arcillosa, agua y paja—, con aleaciones de aluminio y diversos metales reciclados o manipulados con fines estéticos.



Los motivos recurrentes en la mayoría de las piezas expuestas reivindican el origen y la cultura originaria de los primeros pobladores del territorio del suroeste de los Estados Unidos, en particular, de lo que hoy constituye la ciudad de Los Ángeles. En este contexto, Aztlán, como el lugar mítico de donde procedía el pueblo mexica –o azteca, según el discurso de la muestra–, constituye el centro identitario y raíz de la memoria histórica, no sólo del arte chicano, sino de las comunidades chicanas en general.


Como recurso didáctico que ayude al público a comprender esta necesidad de reivindicación de los artistas chicanos, la exposición AztlÁn, túnel del tiempo cuenta con una interesante línea del tiempo que inicia en el año de 1781, cuando 44 colonos de origen africano, indígena, mestizo y español fundaron el Pueblo de Nuestra Señora la Reina de los Ángeles del Río de Porciúncula, que con el tiempo se transformaría en la actual ciudad de Los Ángeles, en los Estados Unidos. Hoy en día, este asentamiento está considerada como la segunda urbe con más mexicanos en el mundo, después de la Ciudad de México.



Desde el punto de vista artístico, las 70 piezas que integran AztlÁn, túnel del tiempo está dividida en cuatro ejes o secciones temáticas: East Side Stories, que alude a contenidos propios de la vida en esta zona de la ciudad estadounidense; Varrio, que en el contexto chicano es la forma como se nombra al espacio en el que se habita; Desmuralismos, que da cuenta de nuevas prácticas del muralismo como corriente artística; y Transtemporalidades, en la que los artistas expuestos muestran obras en la que combinan motivos representativos de las culturas de Mesoamérica con otros propios de los tiempos modernos, como el uso de tecnologías automotrices del presente o del futuro; a saber, automóviles y naves espaciales pintados con colores llamativos, acompañados con representaciones de dioses precolombinos y decorados con diseños de igual origen ancestral. La propuesta se define como neobarroco.


Desde una perspectiva político-social, esta muestra evidencia la persistencia y resistencia de grupos sociales de origen mexicano y latinoamericano en un territorio en el que la visibilidad de la diferencia cultural se ha logrado a base de un esfuerzo permanente por reivindicar una identidad propia producto de la migración.


En fin, que la exposición AztlÁn, túnel del tiempo da cuenta de la vitalidad y de la amplia gama de intereses de artistas que se reconocen como parte de una misma corriente estética. La muestra estará abierta al público hasta agosto de 2026, en el primer piso del museo de Bellas Artes.

@NohemyGarcaDual

 
 
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