top of page
banner 2026 1.jpg
banner 2026 2.jpg

Moscas, el manejo del dolor en melodrama

  • Foto del escritor: Nohemy García Duarte
    Nohemy García Duarte
  • 9 jul
  • 4 min de lectura

Un zumbido suave, pero constante, se escucha levemente y sube de tono hasta atrapar la atención total de Olga, quien de pronto, y muy a su pesar, percibe la presencia de una mosca que le ha roto la quietud de su entorno tan cuidadosamente construido para aislarse de todo aquello que la vincula al mundo que la rodea. De igual manera sucede con Cristian, un niño de nueve años que de manera intempestiva se introduce en la vida de esta mujer y da vida a una historia de amor y dolor que conmueve a los espectadores.


Nos referimos a Moscas (2026), el más reciente largometraje del director mexicano Fernando Eimbcke estrenado hace unos días en diversas salas comerciales del país, además de proyectarse en las cinetecas de la Cdmx y, simultáneamente, de estar disponible en algunas plataformas de entretenimiento. Se trata del quinto largometraje de este exitoso cineasta que, una vez más, nos ofrece un melodrama intimista en el que se exponen los pesares escondidos bajo una barrera de soledad y ensimismamiento.


Moscas no es una película dramática, aunque su contenido plantee un tema por demás doloroso, como la pérdida de un ser querido. Se podría clasificar mejor como un melodrama, género en el que se combinan sentimientos de tristeza, alegría y humor. En este caso, el director tiene la sensibilidad de abordar dichos sentimientos con respeto y dignidad.


Otro elemento a destacar en este filme es que se rodó en blanco y negro, como un recurso visual y estético que permite destacar sentimientos de pena y apoya el desempeño de los actores de los personajes centrales, a decir de Fernando Eimbcke. En este sentido, efectivamente resulta muy bien lograda la actuación de Teresita Sánchez, en el papel de Olga, una mujer que vive su década de los cincuenta y sufre en soledad una pérdida—; lo mismo la participación de Bastian Escobar, que interpreta a Cristian, un niño de nueve años que tiene a su madre hospitalizada por un cáncer avanzado; y al mismo nivel se encuentra la interpretación de Hugo Enrique Ramírez Espinoza, en su rol de Tulio, el papá de Cristian, y quien se ve en la necesidad de dejar a su hijo en casa de Olga para trabajar unos días fuera de la ciudad de México.



De acuerdo con declaraciones de Fernando Eimbcke a diversos medios de comunicación, Moscas —un largometraje más en su destacada trayectoria como cineasta y guionista—representó un reto para él, pues a pesar de tener experiencia de haber trabajado con actores adolescentes en varios de sus películas anteriores, en esta última se le presentaron diversas dificultades técnicas. “Un niño es muy difícil que te dé un plano abierto todo el tiempo, tienes que fragmentar: un inserto, una escala de planos, un plano medio, un plano abierto, un two shot. A fuerza tienes que fragmentar. Es un aprendizaje y yo no estaba listo.”


Sin embargo, con el apoyo de su equipo de producción, éstas y otras dificultades fueron superadas ampliamente, por lo que el producto final resultó de una gran calidad técnica y emocional. De principio a fin las vidas de Olga, Tulio y Cristian se entretejen a partir de necesidades materiales que da pie a una convivencia inesperada y de ayuda mutua. Por un lado, Olga, que habita uno de los pequeños departamentos que conforman el Centro Urbano Presidente Alemán, frente al hospital 20 de noviembre de la Ciudad de México, alquila un cuarto para obtener más ingresos y poder atenderse una dolencia física. Por otro lado, Tulio y su hijo Cristian, alquilan ese cuarto para poder visitar a la esposa/madre que tienen internada en ese mismo hospital.


El relato fílmico avanza entre juegos infantiles en los que Cristian, como todo niño, encuentra la mejor manera de lidiar con los acontecimientos de su corta vida, por lo que el espectador lo verá improvisar como un cantante rapero, interactuar lúdicamente con personajes imaginarios y volverse un experto jugador de videojuegos. Todo ello, mientras se presentan hechos dolorosos y dificultades que debe superar en un entorno físico adverso para él, su padre Tulio y la misma Olga, que encuentra en esta convivencia otra manera de enfrentar su propio sufrimiento oculto tras una capa de hermetismo social.



Moscas ganó el Premio del Jurado Ecuménico en el Festival Internacional de Cine de Berlín 2026, uno de los encuentros más prestigiosos a nivel internacional. Anteriormente, en 2008, Fernando Eimbcke también fue galardonado en este Festival por su película Lake Tahoe. La trayectoria de este cineasta egresado de la Escuela Nacional de Artes Cinematográficas (ENAC) de la UNAM, antes llamada CUEC, inició en 2004 con su ópera prima Temporada de patos, que se hizo acreedora a once premios Ariel, otorgados por la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas, además de otros reconocimientos internacionales en su recorrido por festivales del mundo.


Sin duda, Fernando Eimbcke, de 56 años de edad, con cinco largometrajes en su haber, un sinnúmero de cortometrajes y videoclips publicitarios, tiene mucho más que ofrecernos, pero por lo pronto, su más reciente película Moscas (2026) es un magnífico ejemplo de la madurez profesional alcanzada por este cineasta mexicano en el que muestra la necesidad humana de aceptar el dolor como algo inevitable, pero que hay que superar para seguir la vida de mejor manera.


Amig@s lectores, no pierdan la oportunidad de disfrutarla en salas comerciales, culturales o en casa a través de alguna de las plataformas de Internet en las que ya se encuentra disponible: MUBI y okru.com


bottom of page