Museo Alejandro Rangel Hidalgo
- Nohemy García Duarte

- 29 dic 2025
- 3 Min. de lectura

Muy cerca de la capital del estado de Colima, a escasos ocho kilómetros, se localiza el Museo Universitario Alejandro Rangel Hidalgo, un recinto artístico de gran valor desde diversas perspectivas: por la arquitectura de estilo colonial con que fue construido el inmueble en sí mismo; por la calidad del acervo arqueológico que alberga —más de un centenar de piezas de cerámica de las culturas mesoamericanas de Occidente, de alto valor estético y que datan aproximadamente de los años 600 A. C. a 500 A. C. —; por estar ubicado junto a la capilla de la ex hacienda Nogueras, construida a finales del siglo XVII y considerada como la más antigua de la entidad; y, finalmente, porque en conjunto forman parte de la Ex hacienda de Nogueras, espacio en el que habitó la mayor parte de su vida quien es reconocido como el artista colimense de más arraigo.
Alejandro Rangel Hidalgo nació en Colima en 1923, en un agitado ambiente social y político por la recién concluida Revolución Mexicana. Nieto de un rico hacendado azucarero que convierte la Hacienda de Nogueras en una de las más productivas de la región y que fue hogar de Alejandro la mayor parte de su vida, desde niño hasta su muerte en el año 2000. Desde pequeño destacó por sus dotes artísticas, en particular su gusto por el dibujo, aptitudes que fueron impulsadas por sus padres. A los 21 años ya se desempeñaba como ayudante en el taller de José Clemente Orozco, en Guadalajara, Jalisco, y a los 22 años de edad sus amigos Juan José Arreola, Juan Rulfo y Agustín Yáñez lo invitaron a que les diseñara el logo y las ilustraciones de su revista literaria PAN, nombrada así en honor al dios griego de la naturaleza.

Más tarde, Alejandro Rangel viaja a España para completar su formación artística, ahí se relaciona con músicos mexicanos y otros creadores del medio como Mathias Goeritz, de origen polaco, fundador de la Escuela de Altamira, movimiento vanguardista que se interesó en impulsar la mezcla de culturas y tradiciones artísticas, a partir de las pinturas rupestres de estas famosas cuevas descubiertas en la península ibérica.
De regreso al país, Rangel Hidalgo se estableció en la ex Hacienda de sus abuelos, en Nogueras. Ahí consolidó su estilo artístico, su obra de mayor reconocimiento e impulsó la formación de los artesanos de su estado con la fundación de la Escuela de Artesanías Comala, donde se formaron cientos de artesanos especializados en trabajos de madera, piel, pintura, lámina, papel, entre otros acabados. Una selección de estos trabajos se expuso en la década de los setentas, del siglo pasado, en la Sala Comala de la entonces residencia oficial de Los Pinos.

Sin embargo, me parece que la vertiente más sobresaliente de Rangel Hidalgo es su faceta de coleccionista y rescatista de una cantidad relevante de piezas de arte elaboradas por los pobladores originales de esa zona occidental del país. Como señalamos al inicio del artículo, se trata de un selecto conjunto de obras maestras de cerámica representativas de esa región cultural de Mesoamérica, entre ellas los característicos “perros de Colima”, así como escenas de vida cotidiana, diversos animales y representaciones humanas vinculadas a la sexualidad y a la fertilidad, las llamadas “Venus de Nogueras”.
De acuerdo con la arqueóloga estadounidense Isabel Kelly, pionera de los estudios de campo en la zona del occidente de México, las piezas rescatadas por Alejandro Rangel y expuestas en su museo, pudieron ser extraídas de las “tumbas de tiro” existentes en Colima, que son construcciones funerarias características de los pobladores originarios asentados en esta área de Mesoamérica. Hoy en día, los hallazgos arqueológicos confirman que esta área cultural se extendió más allá de la frontera sureste de México, y comprende varios países de Centroamérica.
El Museo Universitario Alejandro Rangel Hidalgo, el Parque Ecológico —en terrenos de la ex hacienda azucarera— y un Centro de Estudios asentado en este mismo lugar, forman un complejo cultural y artístico a cargo de la Universidad de Colima, institución que lo expone al público en general mediante cuotas de acceso de bajo costo, de martes a domingo, en horario de diez de la mañana a seis de la tarde, todos los días del año.
Quien vive en Colima o visita este bello estado tiene la oportunidad de disfrutar de este espacio cultural y de entretenimiento de gran valor histórico. Las fechas vacaciones podrían ser una buena ocasión para tal propósito. Realmente muy recomendable. @NohemyGarcaDual




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